Una Parroquia,
según establece la Ley de la Iglesia, es "una comunidad de fieles,
constituida de modo estable dentro de una Diócesis, cuyo cuidado
pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un
párroco, como su pastor propio" (canon 515 del Código de Derecho
Canónico).
Dentro de la
Comunidad, y bajo la guía del párroco, existen otros Organismos que
aseguran la participación y la corresponsabilidad de pueblo de Dios
en la vida y la acción de la parroquia. Tanto el párroco como los
Consejos, cada uno según la misión que les corresponde, son
responsables de animar, de orientar y de promover la acción
evangelizadora de todos los miembros de la comunidad, llamados, por
su condición de cristianos, a ser miembros activos de la Iglesia.