UN NUEVO MODO DE FINANCIACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA

 

Información a los fieles

El Párroco y el Consejo de Asuntos Económicos de la Parroquia deseamos informar a todos los fieles de nuestra Comunidad sobre el nuevo modo de financiación que va a implantarse para la Iglesia Católica. Este modelo ha sido acordado entre el Gobierno y la Iglesia y su texto ha sido incorporado como disposición adicional al texto de la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2007.

Los puntos principales del acuerdo son:

a)      Se eleva al 0’7 %  la cuota que se destina a la Iglesia sobre la cantidad total del impuesto sobre la renta (antes esa cantidad era el 0’52%). Para que este dinero contribuya a la Iglesia es necesario marcar con la cruz la casilla correspondiente al hacer la declaración de la renta. 

b)      El Estado transferirá íntegramente esta cantidad a la Iglesia. A partir del año 2008 (correspondiendo a la declaración del año 2007), el Estado no aportará ninguna cantidad complementaria, por lo que en los Presupuestos Generales no se destinará ninguna cantidad a la Iglesia.

c)      La Iglesia proporcionará al Estado una información suficiente para justificar el destino de los fondos obtenidos de la asignación tributaria.

d)      La Iglesia renuncia a la exención del IVA en la adquisición de bienes inmuebles y queda sometida también a este impuesto al adquirir objetos destinados al culto (hasta ahora estaba exenta de este impuesto.

Traduciendo a nuestro lenguaje común estas disposiciones, debemos entender que la Iglesia queda libre de cualquier tutela económica del Estado a través de  los Presupuestos Generales. Esto significa que, en adelante, somos los católicos los que debemos sostener a nuestra Iglesia.

A ello contribuimos, por supuesto, cuando marcamos la cruz en la casilla de nuestra Declaración del IRPF. Pero esa cantidad no alcanza a cubrir las necesidades de la Iglesia. Por eso se nos invita a ser más generosos.

Los Obispos españoles, en una Instrucción pastoral sobre “La ayuda económica a la Iglesia” (22 de abril de 1988), han ofrecido a todos los fieles la siguiente orientación:

La Iglesia debe afrontar sus necesidades económicas primaria y fundamentalmente partiendo de las aportaciones voluntarias de todos sus miembros, también de los Obispos, sacerdotes y religiosos. Esta contribución podría fijarse en una cuota regular en proporción a los ingresos de cada familia o de cada individuo autónomo.  A modo de sugerencia, mientras no dispongamos de datos más precisos, nos parece razonable el uno por ciento de los ingresos netos.

 

Al solicitar vuestra colaboración, los Obispos nos comprometemos  a continuar perfeccionando la información pública y periódica ante la comunidad cristiana sobre el dinero que recibe la Iglesia y sobre su empleo”.

 

Por otra parte, cada Parroquia, por ley diocesana, debe contribuir a la Caja de Compensación Diocesana con el 7% de todos sus ingresos. De esta forma, todos los fieles, bien a través de la cuota parroquial, bien en la Declaración del IRPF, o bien con la colaboración en las colectas de las Misas, tienen la oportunidad de contribuir al sostenimiento de la Iglesia, tanto parroquial como diocesana.

Hemos creído necesario y oportuno comunicar a todos los fieles estas informaciones para que cada uno tome conciencia de que esta nueva situación con respecto al sostenimiento de la Iglesia en nuestra País viene a ser un reto para quienes nos consideramos católicos. A partir del 1 de enero de 2008, la Iglesia Católica en España dependerá exclusivamente –sus personas, sus instituciones y sus actividades pastorales y sociales- de que los católicos asumamos de forma responsable y generosa su sostenimiento.

Con esta ocasión, invitamos también a quienes aún no utilizan la cómoda fórmula de la cuota parroquial (domiciliación en banco en los plazos que se nos indiquen), a rellenar el Boletín que le pueden facilitar en la Parroquia, entregándolo después en la misma.